La Republique Française

El domingo pasado, fuimos testigos de una de las elecciones más competidas de la república francesa, aquellos personajes que hacen historia mundial nuevamente, de aquellas locuras imaginadas que daban risa y hoy nos dejan con la boca abierta.

Efectivamente hablo del aclamado y famosísimo Macron, el “joven” neo político que se ha impuesto a todos los escenarios fatalistas y risibles que hoy emerge en el nuevo establishment francés.

Un joven no tan joven que rompió esquemas desde la presentación de su candidatura.

Un joven que se autodenomino de centro izquierda, aunque se contradijera después.

Un talentoso orador acompañado de una maestra firme y consejera.

Un financiero impecable y aclamado por muchos.

Macron, el joven no tan joven que hoy ocupa los titulares mundiales, que a los 39 años se ha convertido en el presidente electo más joven de la Republique française, el mismo país pilar del eurocentrismo. El país que ha innovado a la hora de hacer política y nuevamente pone el ejemplo.

Antes de que muchos amigos míos lo pongan como su álter ego, Macron es un político haciendo política, aunque lo pongan como inexperto la mayoría de medios internacionales, habrá que reconocer que llegó por aprovechar la coyuntura del hartazgo. Es un perfil deseable para gobernar, pues se preparó para eso, uno de los primeros politólogos en el mundo que hará lo que debe ser, como Obama (ajá), un filósofo gobernando, un administrador racionando riqueza o –pobreza-.

Aquel que de muy joven era socialista, y cuando conoció a “don dinero” confesó que ya no lo era y al mismo tiempo reconocía a la empresa como el motor económico más importante del país, la propia contradicción de la famosa frase del Revolucionario Salvador Allende “Ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica.” –Como muchos que conozco-

La sociedad francesa harta de los “mismos de siempre”, decidió darle la oportunidad a alguien “ciudadano”, votando por el menos vapuleado, solo por miedo a que llegara una firme competidora amante del nacionalismo y se convirtiera en la incertidumbre política y económica que últimamente está de moda en las elecciones del mundo. Poniendo en Jaque al viejo continente y su historia hegemónica.

Somos testigos del hartazgo internacional de la clase política, por el solo hecho de ver a los “mismos de siempre”, y con tal de no verlos votamos por el opuesto, aunque signifique un suicidio, como el caso de Estados Unidos.

Macron es un parteaguas mundial, un tecnócrata probado que hoy le toca ser un político, un “ciudadano” que se ha convertido en el presidente más joven del país democráticamente ejemplar para el mundo. Estoy seguro que Emmanuel cerrará muchas bocas con lo pragmático de su actuar, pero decepcionará mucho más al mundo, si siguen las cosas igual en el país que hizo de la democracia el primer producto de la globalización, el mismo país que hoy es víctima de sus propios demonios. La pregunta es: ¿Cuál es el costo entre los “mismos de siempre” y los “jóvenes con experiencia”? Ejemplos hay miles. Al tiempo.

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